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lunes, 26 de diciembre de 2016

El Submarino Amarillo de The Beatles empezó siendo el "Bibliobús Amarillo"



Tras una investigación encargada por la Bill & Belinda Gates Foundation, han aparecido entre las colecciones del British Film Institute (BFI) los primeros bocetos y diseños de la película que hoy conocemos bajo el título de “Yellow Submarine”, estrenada en 1968, y que en su momento supuso una renovación profunda en el cine de animación, y un claro antecedente de los actuales video-clips, al fundamentarse en las canciones de The Beatles.

La confluencia en Bill Gates de su reconocida beatlemanía y de su amor por las bibliotecas como motores del cambio y del desarrollo de las sociedades, determinó la puesta en marcha del estudio, que ha durado varios años, para seguirle la pista al rumor según el cual los primeros pasos del largometraje del grupo de Liverpool no tendrían como centro de su trama a un submarino sino a un bibliobús.

Efectivamente, guardados en los fondos del BFI han aparecido toda una colección de bocetos y primeros diseños en torno a la figura de un Bibliobús Amarillo (“Yellow Bookmobile”), que constituiría el centro de la acción así como el título del film.

Diseño previsto para encabezar el proyecto del "Bibliobús Amarillo"
El equipo de investigadores que ha dado con el hallazgo quiso tirar del hilo para conocer la sucesión de acontecimientos que cambiaron la historia.

“Yellow Submarine” es una canción compuesta por Paul McCartney, cuya grabación en 1966 se vio complementada con una serie de efectos especiales en los que, entre otros, también intervino un miembro de The Rolling Stones, amigo de Lenon, Brian Jones, que concretamente hacía chocar unos vasos de cristal. Jones también compartía amistad con su compañero de grupo Keith Richards, al que se le conoce sobradamente su afición y respeto por las bibliotecas.

Fue Richards quien concibió la idea de dedicar un largometraje como aquel a la figura del bibliobús, por su carácter experimental y por contar con una trama tan ejemplificante. Parece ser que la idea apenas tuvo dificultades para prosperar como proyecto entre The Beatles y sus colaboradores. 
Uno de los bocetos rescatados del olvido sobre los futuros fotogramas de la película

Dado que la canción de McCartney ya era sobradamente conocida y su letra se ajustaba perfectamente al tema de la película se adoptó también el adjetivo “yellow” para el bibliobús, con lo que se empezó a trabajar en esta idea.

Pocos meses después, Paul McCartney se lo debió de pensar dos veces, porque exigió sus derechos sobre la canción y se optó finalmente por abandonar la idea del bibliobús y centrar toda la trama en su Submarino Amarillo, para conseguir la película que hoy conocemos.

Desde marzo se podrán contemplar en vivo estos materiales tanto en las instalaciones de BFI como en el Museo Beatles de Liverpool, que ya ha solicitado una copia.